Una Hoja de Ruta

¿Cómo tener Museos de Ciencia y Tecnología en las 7 regiones del Perú identificadas por la XX Política de Estado del Acuerdo Nacional "Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología" en 2002

¿Son posibles Museos de Ciencia y Tecnología en todas las regiones del Perú, como se permitió fantasear el Presidente del CONCYTEC Augusto Mellado en 2009

¿Es ineludible comenzar con el Museo de la capital, Lima, para que el ejemplo pudiera ser luego replicado en las regiones, como planteó en su libro publicado en 2011 "Hacia un Museo Nacional de Ciencia y Tecnología para el Perú" el Presidente del CONCYTEC 2001-2006 y 2020-a la actualidad (2023) Benjamín Marticorena?

Ni uno, ni siete, ni veinticinco

La primera tarea es poner a los Museos de Ciencia y Tecnología en el radar de quienes pudieran concretarlos en sus regiones.

Aunque muchos peruanos tienen la oportunidad de visitar otros países, deben ser muy pocos los que llegan a descubrir los Museos de Ciencia y Tecnología que las autoridades de estos países han estimado conveniente poner a disposición de sus nuevas generaciones y se han esforzado en lograrlo.


Tal vez sea solo Washington DC la ciudad en que sus Museos de Ciencia y Tecnología son sus principales y más populares atractivos turísticos: de hecho, el National Air and Space Museum y el National Museum of Natural History -ambos del Smithsonian Institution- están entre los 4 museos más visitados del mundo (1)



En la abrumadora mayoría de ciudades que cuentan con alguno, no están entre los 5 lugares que un turista que no se queda mucho tiempo escoge visitar primero. Los pocos peruanos que sí han podido conocer algún Museo de Ciencia y Tecnología son inmediatamente conscientes de la transformación cultural que esta experiencia ha operado en ellos, y se convierten en evangelizadores que quieren persuadir a sus compatriotas de la conveniencia de contar con instalaciones semejantes en el Perú y los beneficios que traerían al país, enrumbándolo hacia el auténtico desarrollo, como el que caracteriza a esos países que efectivamente han invertido en este tipo de instituciones.

¿Qué pasaría si los Congresistas peruanos visitan uno de esos museos?

El Perú sería muy diferente si, para comenzar, los miembros de las Comisiones de Ciencia y Tecnología, de Educación, de Juventud, de Relaciones Exteriores del Congreso de la República fueran invitados a visitar Museos de Ciencia y Tecnología de países vecinos, e incluso de países más desarrollados. 

Estos Congresistas, a su vez, llevarían a cabo eventos que pudieran ilustrar a nuestros Presidentes Regionales sobre las bondades de estos Museos; las autoridades de cada región inmediatamente gestionarían que docentes y catedráticos de sus respectivas regiones tuvieran esa misma oportunidad. 

A su regreso, seguramente todos ellos se organizarían procurando articular a los actores de su respectiva triple hélice para sacar adelante su propio Museo de Ciencia y Tecnología, identificando cada recurso disponible en su entorno que pudiera ser aprovechado para generar aprendizajes científicos y tecnológicos. Procurarían establecer alianzas con Museos de Ciencia y Tecnología de otros países para aprender de ellos. Las Facultades de Arquitectura de cada región serían convocadas para explorar posibles ubicaciones y proponer diseños como ejercicios académicos o como tesis.




Curiosas coincidencias

Al intercambiar experiencias visitando Museos de Ciencia y Tecnología en otros países, descubrirían que el Deutsches Museum de Munich afirma ser el más completo del mundo, se llama en realidad Museo Alemán de Obras Maestras de la Ciencia y la Tecnología, y tiene 3 sedes. 


En que lo que fuera el aeropuerto de Schleissheim se presenta la historia de la aviación mundial combinando aviones reales con maquetas a escala.


Las imágenes de un biplano azul de alas amarillas que se exhibe la sede de Schleissheim del Deutsches Museum llamarían la atención de quienes visitaron Washington DC y supieron que el Smithsonian's National Air and Space Museum tenía un anexo en lo que también fuera un aeropuerto, donde también se encontraron un ejemplar de ese mismo biplano azul de alas amarillas. A quienes les tocó visitar Chile advertirían que el Museo Nacional Aeronáutico y del Espacio de Santiago de Chile también se ha alojado en un antiguo aeropuerto, donde también se exhibe otro ejemplar de ese mismo biplano azul de alas amarillas. 



Intrigados por esta ubicuidad del simpático avioncito, recurrirían a Google y todos se enterarían de que ese avión se llama Stearman PT-17, y que un buen porcentaje de los más de 8,000 que se fabricaron en Estados Unidos en la década de los 30’s fueron adquiridos para entrenar pilotos por muchos países del mundo.



La comparación entre las fotos que unos y otros tomaron permitirían descubrir que unos museos adjuntan al artefacto exhibido apenas una escueta cartela con información técnica mínima, y otros asumen más diligentemente su tarea pedagógica desplegando vistosas infografías que nos invitan a prestarle más atención al objeto que tenemos delante, revelando incluso su estructura interior que veríamos si retiráramos su “piel”: aprenderemos cómo se designan y qué función cumplen sus distintos componentes. 

Muchos museos están añadiendo pantallas a los paneles gráficos estáticos, que permiten mostrar animaciones en 3d explicadas por un carismático experto que además entrevista a un piloto o un mecánico que trabajó directamente con el artefacto en cuestión.


Qué vecinos se han colocado al lado del ejemplar que estamos observando no es una decisión menor por parte de los curadores de un museo como éstos: suelen ser los equivalentes contemporáneos que fabricaban otros países, pero también la tecnología inmediatamente anterior y la que vino después. Los primeros evidencian que todos estaban enfrentando un mismo problema de orden técnico y práctico, resolviéndolos de acuerdo con sus capacidades y a veces un cierto “estilo” nacional característico, en el que reconocemos que un avión o automóvil tiene un ADN más alemán que francés, más italiano que inglés.

Las diferencias con respecto de los segundos (ejemplares de la tecnología inmediatamente anterior y la que vino después) nos permite inferir qué avances tecnológicos van empujando la “evolución” de los artefactos creados por el ingenio del hombre. Luego de una larga ola de aviones con una, dos, tres y cuatro hélices (e incluso muchas más) de pronto una nueva “especie” los condena a la extinción súbita porque sus prestaciones resultan tan abismalmente superiores que seguir fabricando lo que se hacía antes deja de tener sentido.

Ciertamente cumple con brindar un mejor servicio educativo el museo que al artefacto exhibido le añade paneles o pantallas que despliegan mayor información sobre éste ante quien pudiera estar interesado en conocer más que uno que simplemente incluye una lacónica cartela, y podríamos creer que es suficiente y no se podría pedir más; pero en la Tienda de Regalos de cada museo descubrimos un abanico de recursos que nos permitirían aprender muchísimo más sobre cada tecnología -e incluso llegar a apropiarnos de ella hasta dominarla completamente- si podemos pagar por ellos.








La Tienda de Regalos de cada museo ofrece libros y videos sobre cada artefacto o espécimen que exhiben, dirigidos a cada grupo etario, desde niños y adolescentes hasta profesionales y expertos, y modelos a escala para construir de cada artefacto o espécimen que también presentan diferentes niveles de complejidad. 









El “verdadero” aprendizaje (sin comillas, en realidad) comienza pues, en casa, DESPUÉS de que regresaste del Museo, en el que algún artefacto o espécimen captó tu atención, encendió tu curiosidad y tu imaginación. 



Libros dirigidos a cada grupo etario; modelos a escala con diferentes niveles de complejidad. 
Fábricas de países distintos producen modelos a escala del Stearman PT-17 


Incluso, de hecho, existe mucha información disponible gratuita en la web a la que cualquier interesado puede acceder para conocer más y mejor sobre ese artefacto o espécimen que nos fascinó en algún museo. El objeto REALMENTE expuesto cumplió con creces su misión si sirvió para despertar nuestro interés por comprenderlo con mayor profundidad. Que no lo estemos haciendo porque carecemos de museos dignos de ese nombre es imperdonable.

Por eso es perfectamente posible superar el paradigma de Museos de Ciencia y Tecnología al que nos hemos acostumbrado, y reemplazarlo por algo nuevo y distinto que puede cumplir con creces las funciones que esperamos de un Museo “tradicional” (“bricks and mortar”) de Ciencia y Tecnología.

Si un avión decora un parque y lo googleamos, descubriremos más que escuchando a un guía en una visita guiada al mejor Museo Aeronáutico del mundo. Casi no importa que esté a la intemperie, deteriorándose irremediablemente por falta de una cubierta para la que en Perú nunca parece alcanzar el presupuesto de ningún museo REAL. Casi tampoco importa que ese artefacto o espécimen que nos fascinó sea REAL: puede ser una maqueta de tamaño natural, o, incluso, un modelo a escala, y los materiales empleados podrían ser cualquiera.

En el siguiente artículo planteamos algunos ejemplos de cómo esta propuesta disruptiva que aprovecha al máximo los recursos de los que disponemos puede llevarse a cabo.

(1)

http://museums.eu/highlight/details/105664/the-most-visited-museums-in-the-world


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