Museos de Ciencia y Tecnología en Perú: del Poder Legislativo al Poder Ejecutivo


Imaginemos que los Congresistas miembros de la Comisión de Ciencia y Tecnología se organizan para viajar para conocer museos de temática científica y tecnológica en otros países.


A su regreso, cada uno presenta un informe público de las visitas que tuvo oportunidad de realizar. Entre sus fotos al lado del Módulo Lunar, el avión de los hermanos Wright, la Locomotion n.º1 de Stephenson, la máquina de vapor de Watt, la primera computadora, etc., 


muy pronto los presentes reconocerían que una presencia inconfundible suele repetirse: un singular y simpático biplano azul de alas amarillas que se exhibe en los Museos Aeronáuticos de Washington DC y Santiago de Chile, así como en el Deutsches Museum de Munich; los afortunados a los que les tocó visitarlo recordarían a los demás que su nombre completo es Museo Alemán de Obras Maestras de la Ciencia y la Tecnología.




La complaciente admiración de “lo que hacen allá” entrará en crisis apenas levante la mano un Congresista -o alguno de sus asesores- para puntualizar que en Lima ha podido ver a lo lejos un ejemplar del mismo biplano azul de alas amarillas, detrás de la reja de una gran casona estilo tudor en Miraflores, en la esquina que forman la Av. Arequipa y la calle 2 de Mayo, pero que no le parece que alguna vez esté abierta al público; sin esperar a que los presentes se lo sugieran, se comprometería a averiguar más para la próxima audiencia.

¿ Tenemos lo mismo que ellos tienen...pero no lo estamos exhibiendo ? 

La conclusión inevitable de esta primeras reuniones será que la gran diferencia entre los países desarrollados y nosotros es que no comprendemos, no valoramos, y no estamos aprovechando el potencial que ellos sí le reconocen a éste y otros artefactos y especímenes para gatillar aprendizajes. El objetivo de exhibir artefactos (productos del ingenio humano, como aviones o locomotoras) y especímenes (criaturas de la naturaleza, como dinosaurios o meteoritos) no es otro que despertar nuestra curiosidad por aprender más sobre el artefacto o espécimen que más llamó nuestra atención.

Inversamente, lo que sí logramos sin querer queriendo al no exhibir de manera atractiva los diversos artefactos y especímenes que se encuentran dispersos a lo largo y ancho de nuestras regiones es desalentar una mirada más atenta, más activamente dispuesta a extraer de artefactos como el biplano azul de alas amarillas -denominado por sus fabricantes estadounidenses Stearman PT-17- las lecciones que tienen guardadas para nosotros.

Esta negligencia es parte de una “cultura” que es la expresión de una economía primario-exportadora, y reproduce nuestra renuncia histórica, consuetudinaria, endémica y sistémica a tomar parte en el desarrollo científico y tecnológico.

Concentrémonos en esas Obras Maestras de la Ciencia y la Tecnología que el Deutsches Museum se ha esmerado en reunir. Por definición, se trata de inventos que resultaron en innovaciones exitosamente introducidas en el mercado y adquiridos masivamente por los consumidores de muchísimos países: esa fue la trayectoria del Stearman PT-17, pero esa misma suerte corrieron el aeroplano Blériot XI, el automóvil Ford T, la locomotora de vapor “999”, etc. Y, como los peruanos también llegamos a utilizarlos, quedan algunos ejemplares en nuestro territorio.

Una vez que hemos tomado conciencia de que estamos desperdiciando todo lo que estos artefactos retirados del servicio activo podrían aportar en la construcción del capital humano que necesitamos para salir del subdesarrollo, nuestras autoridades podrían decidir que es hora de subsanar tamaña omisión.

¿Podrían el Ministerio de Educación, la Dirección Regional de Educación de Lima Metropolitana, la Dirección General de Museos del Ministerio de Cultura, y el CONCYTEC reunirse para acordar un plan para no seguir desaprovechando el valor educativo de las Obras Maestras de la Ciencia y la Tecnología dispersas a lo largo y ancho de nuestras regiones?

Nunca lo han hecho, pero la Comisión de Ciencia y Tecnología del Congreso podría presionarlas en nombre de la ciudadanía para que ocurra un milagro digno de San Martín de Porras.

¿ Hacia uno o varios Museos de Ciencia y Tecnología ?

La solución a la que el peso de los antecedentes les haría llegar muy probablemente es que luego de identificar esas Obras Maestras de la Ciencia y la Tecnología que se encuentran en cada una de nuestras regiones habría que invertir en restaurarlas y ponerlas a buen recaudo mientras se procede al diseño y la construcción de uno o varios Museos de Ciencia y Tecnología en los que finalmente podrían exhibirse.



Al final de este proceso, si la determinación, perseverancia y paciencia necesarias para elaborar los respectivos proyectos y conseguir la financiación no decayeron, en la capital peruana tendríamos nuestra propia versión del magnífico Deutsches Museum: de hecho, podríamos exhibir bajo un mismo techo excelentes ejemplares de artefactos que el mismísimo Deutsches Museum ofrece a la curiosidad de sus visitantes. Entre las Obras Maestras de la Ciencia y la Tecnología que se exhiben en el más grande Museo de Ciencia y Tecnología está un Stearman PT-17 igual al que decora el jardín delantero de una casona de estilo tudor en la Av. Arequipa de Miraflores, en Lima; 


un aeroplano Blériot XI como el que cuelga en el gran hall del Aeropuerto Jorge Chávez; 


el mismo automóvil Ford T que podemos ver en el Lobby del Hotel Bolívar en la Plaza San Martín; 


y una locomotora idéntica a la que sirve de macetero en el parque Reducto de Miraflores, en Lima. Esperamos que sus actuales propietarios se animen a donar sus respectivas joyas de la Ciencia y la Tecnología.

Es previsible que en las otras 6 regiones señaladas por el Acuerdo Nacional las sedes serían un poco menos faraónicas. Y si todas las demás regiones también se animan por inaugurar el suyo, cada una invertiría tanto como le resultara económicamente posible para poder exhibir las Obras Maestras de la Ciencia y la Tecnología que ya estaban presentes en sus respectivos territorios.

¿ Son posibles uno o varios Museos de Ciencia y Tecnología en el Perú ?

Las 2 últimas décadas sugieren que este camino es una fantasía peligrosa, una esperanza que tiene muy pocas esperanzas de convertirse en realidad algún día, que lo único que logra es que las nuevas generaciones de peruanos le sigan dando la espalda a la Ciencia y la Tecnología, que sigan desaprovechando el potencial educativo de esas Obras Maestras de la Ciencia y la Tecnología dispersas a lo largo y ancho de nuestras regiones.

Imaginar que la única manera de extraer de un artefacto como el Stearman PT-17 las lecciones que tiene guardadas para nosotros es que sea una pieza de un Museo de Ciencia y Tecnología tan formidable como el Museo Alemán de Obras Maestras de la Ciencia y la Tecnología -o por lo menos como los museos aeronáuticos de Chile y Estados Unidos- es depender de un proyecto tan ambicioso que tiene demasiadas posibilidades de no prosperar.

Tenemos el avión que es una de las Obras Maestras de la Ciencia y la Tecnología; lo que no tenemos es el Museo Peruano de Obras Maestras de la Ciencia y la Tecnología, análogo local del Deutsches Museum de Munich.

Mientras ese Museo Peruano de Obras Maestras de la Ciencia y la Tecnología se concreta, lo que -al ritmo que vamos- puede tomar algunas décadas más o no llegar a ocurrir, ¿cómo podría nuestro Stearman PT-17, que decora el jardín delantero de una gran casona estilo tudor en la esquina que forman la Av. Arequipa y la calle 2 de Mayo en Miraflores, que normalmente no está abierta al público, cumplir la misma función que los ejemplares que engalanan tantos Museos de Ciencia y Tecnología o Museos Aeronáuticos de países empeñados en favorecer una más activa apropiación de las tecnologías del mundo por parte de su capital humano ?

Obras Maestras de la Ciencia y la Tecnología SIN Museo 

El IEHAP -Instituto de Estudios Históricos Aeroespaciales del Perú- que funciona en la gran casona estilo tudor en la última cuadra de la Av. Arequipa no se niega a permitir que su Stearman PT-17 sea visitado, si es que se acuerda una fecha.

Después de todo, promover una mayor cultura aeroespacial es su misión.

Así que bastaría un docente de temas científicos y/o tecnológicos más proactivo para concertar una visita con sus alumnos. 

A falta de una mínima museografía que permita conocer más sobre el artefacto exhibido, la Fuerza Aérea del Perú encargaría a algún experto brindar las explicaciones pertinentes a los visitantes en la fecha programada. El docente, a su vez, solicitaría a sus alumnos realizar un informe sobre el Stearman PT-17 y su experiencia al visitar el IEHAP.

En la actualidad, sería una monumental omisión que esas monografías se limitaran a reseñar lo manifestado por el guía, acompañado por algunas fotos de la visita: googlear imágenes del “Stearman PT-17” es abrir una deslumbrante, irresistible caja de Pandora; es desencadenar las más diversas investigaciones sobre el tema.



La mayoría de Museos Aeronáuticos se precian de que los aviones que exhiben están en condiciones operativas y pueden volar; algunos incluso dan clases. 

Es posible construir modelos a escala del “Stearman PT-17” en una gran variedad de materiales, comenzando con láminas de cartulina impresas para recortar, doblar y armar.

Construir modelos a escala del “Stearman PT-17” que pueden volar no es tan difícil

La "Fabricación Digital" también se usa para producir modelos a escala del “Stearman PT-17”

También es posible construir modelos en 3D del “Stearman PT-17” que pueden utilizarse en videojuegos, como Simuladores de Vuelo



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